La comunicación verbal en la era digital está más presente que nunca. Sabemos que alguien nos lee y si bien las expresiones faciales o la entonación habitual en una plática frente a frente no son partícipes de este tipo de conversación, éstos son sustituidos por un lenguaje simbólico: los emoticones. 

Déjenme platicarles un poco sobre el origen de estos divertidos símbolos. En los ochentas, uno de los profesores de informática de una universidad estadounidense, quiso jugarle una broma a sus compañeros dejando una nota que decía “Accidente en el departamento de Física. Ascensor contaminado de mercurio. Existe un pequeño riesgo de incendio. La descontaminación terminará a las 8 de la mañana del viernes”. Sus compañeros no lo tomaron a broma y cuando el profesor cayó en la cuenta agregó la texto dos puntos, un guión y un cierre de paréntesis “ esto para las bromas, léanlo de lado”.

Evidentemente este recurso fue copiado y usado en otros laboratorios, universidades y exportado a otros contextos. Sin embargo, nadie imaginó el potencial y sobre todo, los efectos que estos iconos llegarían a tener en la vida diaria y en nuestra cultura. 

Les comparto algunos datos duros sobre el uso de estos símbolos.

Las mujeres usan con mayor frecuencia los emoticones que los hombres. La explicación reside en que las mujeres son más expresivas tanto con el rostro como con los gestos y que su necesidad por transmitir los sentimientos a los demás es más fuerte. En tanto que los hombres, emplean los emoticones para demostrar humor y emociones generales. 

Usar emoticones positivos en redes sociales incrementa el poder social. Dado que provocan una reacción de simpatía y afianzan la credibilidad de mensaje aunque se trate de un contexto profesional o de negocios. Una carita alegre o un pulgar hacia arriba siempre es motivador. ¿No creen?

Los estudiantes participan más en clases que utilizan emoticones. De este modo se estimula la interacción y discusión de temas entre alumnos y docentes. 

Incluir caras sonrientes en evaluaciones de empleados resta percepción de negatividad. Sobre todo si éstas no son tan positivas, lo que propicia que las críticas sean recibidas de forma más constructiva. 

Al ver un emoticon, se activa la empatía. Por ejemplo, al ver el símbolo de una cara sonriente nuestros gestos evocan esa misma emoción. Esto indica que nuestro cerebro ha evolucionado a partir de estos estímulos y entiende este lenguaje como producto de un nuevo fenómeno cultural. 

Este tipo de comunicación con imágenes va más allá incluso del lenguaje digital. Para pacientes con parálisis cerebral, síndrome de Down o autismo, puede llegar a representar la única forma de comunicación.  

Los emoticonos transmiten emociones complejas y relevantes, incluso algunas que las palabras mismas no pueden. Esto no significa, a opinión de expertos, que los emoticones llegaran a sustituir el lenguaje escrito por completo pero no cabe duda de que lo complementan. Como lo explica el sociólogo de la Universidad de Texas en Arlington, Estados Unidos: “Los emoticones traen los matices de la comunicación cara a cara, esas sutilezas que se pierden cuando interactuamos con una pantalla de por medio”.

Facebook ha invertido mucho en el desarrollo de sofisticados emoticones. La red social contrató al psicólogo Dacher Keltner, de la Universidad de California, en Bekerly, para que contribuyera a desarrollar una nueva gama de emoticones con movimiento a los que llamaron emojis. Los emojis pueden expresar sentimientos desde la ansiedad hasta la indignación ya que sostiene que “mientras más individuos usen los emoticonos, más dispuestos estarán a comunicarse entre ellos y responder a los mensajes de otros”. En un futuro, podrían ser más elaborados para captar la esencia de cualquier emoción que se quiera expresar con tan solo un mensaje. ¿Qué les parece? 

Recuerden: El Cuerpo No Miente.

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