¿Te has preguntado, cuál es la importancia del estudio del cerebro? No sólo es valioso para tratar enfermedades y trastornos psíquicos, sino que desde la neurociencia se han logrado entender aspectos del comportamiento humano más allá de lo que la psiquiatría o psicología dicen. El enfoque biológico se ha encargado de desentrañar el funcionamiento e interrelación de los diferentes tipos de neuronas localizadas en el encéfalo. 

Recientemente el Dr. Pradeep Kumar Atrey, investigador con 14 años de experiencia en el campo de la neurociencia, expuso que aunque todos contamos biológicamente con un cerebro idéntico y funciona de la misma manera en todas las cabezas del mundo, se debe distinguir bajo características como el sexo y la edad. 

Esta clasificación la realizó de la siguiente manera: cerebros masculinos, femeninos, adolescentes, de 40 a 50 años, adultos mayores y bebés. Además, también hay conclusiones a partir de las experiencias y estímulos que los seres humanos reciben del exterior, tales como la publicidad, las marcas, la música, el lujo, videos.

El cerebro entre los 40 y 50 años. 

A esta edad los niveles de serotonina y dopamina disminuyen, por lo cual los lazos afectivos se vuelven más importantes. Debido a que la función de la serotonina es mantener el estado de ánimo en buenas condiciones y la dopamina contribuye a un buen estado de energía mental, memoria, atención y aprendizaje, se recomienda realizar actividades que nos hagan sentir satisfechos. 

Cerebro adolescente. 

De acuerdo a A.K Pradeep, biológicamente los adolescentes están impedidos para utilizar el razonamiento, en esta etapa de la vida, el cerebro no se desarrolla uniformemente. La parte emocional o emotiva se complementa, pero la razón aún no, de ahí la imposibilidad de razonar con un adolescente, por lo que a ellos sólo es posible llegarles a través de las emociones.

Dentro de las características que distinguen el comportamiento de los adolescentes resalta su interés por pertenecer a un grupo ya que de este modo construyen su seguridad. A esta edad las emociones son breves pero muy intensas, así que se guardan fielmente en la memoria por el significado que le confieren como “la primera vez” en que se experimentó tal o cual acontecimiento. 

Cerebro femenino y masculino. 

De acuerdo con este especialista, la memoria emotiva del cerebro femenino es mayor a la de los hombres. Por lo cual, a la hora de relatar un acontecimiento tiene más peso la emoción que genera el contexto que los hechos mismos. Contrario a los hombres quienes son incapaces de guardar en la memoria demasiados detalles. 

Las mujeres llegan a utilizar cerca de 20 mil palabras diariamente, mientras que el hombre siete mil. De hecho, después de una embolia, ellas recuperan el lenguaje más rápido que los hombres ya que sus habilidades lingüísticas están más diseminadas en el cerebro, la de los hombres sólo se concentra en ciertas áreas. 

Los hombres prefieren la imagen al texto, así como los espacios físicos. Optan por recibir instrucciones más precisas. Son menos propensos a preocuparse y responden a sus emociones usando la lógica. 

En cambio, en las mujeres es más significativa la forma que el fondo y un lenguaje colaborativo será mejor recibido que sólo órdenes. Debido a que las neuronas de las mujeres son más grandes en tamaño, ellas reaccionan mejor a la interacción social y evolutivamente están más preparadas para realizar múltiples tareas al mismo tiempo. 

Adultos mayores.

Sus cerebros se distraen con facilidad, son más renuentes a mensajes negativos y reaccionan de manera enérgica a la música de sus primeros años. 

Ahora bien, el llamado dicho “hacerse agua la boca”, se activa al  invitar al cerebro a desear algo. En el caso de la comida el olfato está ligado íntimamente al sabor, ya que un alimento que no huela bien no se antoja. Esta circunstancia explica el éxito de aquellos lugares donde los consumidores pagan por la experiencia de observar el proceso de cocción de sus platillos. Con sólo mirar, el cerebro disfruta y saborea lo comestible. De hecho, los utensilios de madera, piedra o cerámica son mejor recibidos por el cerebro cuando de comer se trata. 

Respecto a la publicidad, el doctor A.K. Pradeed sostiene que “el cerebro reacciona muy bien a la música, los primeros cinco segundos de un mensaje son cruciales. No se tiene tiempo para contar toda una historia, así que la música debe hacer que todo suceda. Las imágenes en cámara lenta son una herramienta poderosa porque biológicamente el cerebro está programado para contemplar y apreciar imágenes en cámara lenta. Cuando se predice algo que resulta cierto, el cerebro produce dopamina. Por lo tanto, existe una recompensa y la cámara lenta favorece las predicciones”.

Como pueden observar,  conocer al fondo el cerebro y su comportamiento nos ayuda en términos prácticos a saber llegar a los consumidores o usuarios. No importa si lo que estamos vendiendo es un producto, posicionamiento de un candidato o contenidos. Establecer cómo llegamos a su cerebro le dará mucha ventaja a nuestra estrategia.

Recuerden que el Cuerpo No Miente.

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