Antes de entrar en materia, quisiera compartir con ustedes algunos datos sobre el alcance que tienen algunas de las plataformas digitales en la vida diaria de millones de personas en todo el mundo. 

De acuerdo con IMS Mobile, Facebook es la red social más popular del mundo con mil 900 millones de usuarios mensuales activos y se ha colocado como la mejor opción de comunicación digital con la Generación X (aquellos nacidos entre 1960 y 1984) y los millenials (nacidos a partir de 1984). 

En México el 82.3  millones de personas cuentan con Smartphone (67%  de la población), es decir,  más de la mitad de la población cuenta con un teléfono con acceso a las redes sociales. De acuerdo con The Competitive Intelligence Unit, si bien los usuarios aún encuentran difícil encontrar conectividad segura a redes wi fi, la consolidación de las compañías telefónicas que ofrecen paquetes con acceso a estas plataformas de manera ilimitada se han consolidado.

De este total, el 79 por ciento utiliza las redes sociales para comunicarse con familiares y amigos. Esto se debe a que la diversificación de actividades que se pueden hacer en redes también ha crecido: 69 % utilizan redes para ver fotos, 58% para ver videos, 45% para consultar noticias, 26 % para comunicar ideas o actividades y 16 % para seguir a sus marcas favoritas. 

Es así como las redes sociales tienen una doble utilidad: difundir y recabar información. 

Por un lado, se presentan como plataformas imprescindibles para comunicar y tender un puente directo con la ciudadanía. Si bien, como muchos otros colegas consultores han apuntado y con los cuales coincido, sólo con las redes sociales no se logra ganar una elección ( ya que la estrategia territorial sigue siendo clave), es un hecho que las nuevas tecnologías ayudan a difundir nuestro mensaje sin intermediarios y con la posibilidad de lograr cercanía e interacción con la sociedad. 

Con la interacción podemos entender mejor a nuestro electorado o a nuestros gobernados, nos da la posibilidad de realizar una microsegmentación que permita ajustar los mensajes y el contenido que queremos compartir de manera efectiva. 

Cada red tiene su personalidad, su forma de interactuar y generar engagement. El engagement es el compromiso del usuario con la marca o, en nuestro caso, el candidato, político o institución en cuestión. 

Instagram es la red con mayor impacto en el esquema lifestyle, ésta puede contribuir a la construcción de la marca personal de un candidato de un partido político por sus buenas oportunidades de crecimiento y diálogo. Instagram cuenta con 600 millones de usuarios únicos al mes y la mayoría son menores de 35 años. 

Aunque Twitter cada vez tiene menos usuarios, aún no abandona el top de las principales plataformas influyentes. Aquí reinan los mensajes cortos y la interconexión con otras redes. Pinterest, por su parte, es la red social más popular entre las mujeres.

Conocer las redes sociales y sus formas de interacción es importante al momento de desarrollar el storytelling, fundamental para generar engagement. Dado que cada red social tiene su estilo, tipos de usuario, forma de comunicar y de interactuar, se debe conceptualizar y planificar desde el cuarto de guerra o el departamento de comunicación la información que será difundida. 

Las redes no sólo son útiles para campañas electorales o sólo una acción. Un ejemplo de aplicación de campañas no electorales en las redes es el papel del diputado independiente, Pedro Kumamoto y la iniciativa que ha impulsado “Sin voto no hay dinero”. El tema ha generado mucha reacción en las redes sociales, el hashtag #SinVotoNoHayDinero tiene un millón 136 mil cuentas alcanzadas en Twitter y un millón 300 mil impresiones, según cifras de Tweet Reach. 

En conclusión, cerca del 90 por ciento de candidatos que abren cuentas en redes sociales  para elecciones no las vuelven a usar después y esa condición también alimenta la percepción que se tiene de que los políticos sólo aparecen cuando hay puestos de elección en juego. 

Hagamos uso de las redes sociales para nuestra comunicación.

Recuerden el cuerpo no miente.

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